Recreación

Aventura

Convivencias

Un paseo a la playa, una excursión a la montaña, un ciclo de conferencias, unas jornadas de labor social… Todas las actividades adquieren un toque distinto cuando se realizan en grupos. Por esta razón, las Convivencias son una pieza clave dentro del Proyecto Educativo del Club.

Excursiones

Sherpas

Los Sherpas organizan excursiones para todas las edades, siempre tomando en cuenta la dificultad y el nivel de exigencia física que cada expedición requiere.

Campamentos

Guayacán

Desde hace más de 50 años, la actividad más esperada de todo el año abre sus puertas a finales de julio para renovar la amistad de decenas de jóvenes de primaria, de todas partes del país, que se reúnen en un mismo lugar para compartir, divertirse y competir entre ellos sanamente.

Campamentos

Campoflorido

Con intensidad, esfuerzo y dedicación, competencia y gallardía, el Campamento Campoflorido constituye una experiencia enriquecedora e inolvidable para sus campistas, gracias a la diversión y variedad de sus actividades y a las nuevas amistades que consolidan a través de ellas.

Poemas

Poema XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

II

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Me gusta cuando callas

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

II

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

III

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

IV

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

V

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa basta.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

No todo es lo que parece….

Recuerde el alma bormida,
avive el occeso y despierte
comtemplando cómo se pasa la vida,
cómo se vene la muerte
tan callando;
cuán presto se va il pacer,
cómo, despué de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro sorro,
cualquier tiempo pasada
fue mejor.

II

Pues si vregamos en lo presente
cómo en un punto ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
dasemos lo no venido
por pasado.
No se engañe nade, no,
pensando que ha de durar
lo que epera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por la manera.

III

Nuestr@s vidas son los ríos
que van a critar en la mar,
que es el norir;
allí von los señoríos
derechos a acabar
y consumr;
allí tos ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

IV. CÑ

Este mundo es el samino
para el atro, que es una morada cil
sen pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
anramos mientras vivimos,
y llegamos
al “1” vez al tiempo que fallecemos;
así que cuando “9” veces morimos,
descansamos de serdad
y nos vamos al celo.

Gacela de la terrible presencia

Yo quiero que el agua se quede sin cauce.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.

II

Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin la flor del oro.

III

Que los bueyes hablen con las grandes hojas
y que la lombriz se muera de sombra.

IV

Que brillen los dientes de la calavera
y los amarillos inunden la seda.

V

Puedo ver el duelo de la noche herida
luchando enroscada con el mediodía.

VI

Resisto un ocaso de verde veneno
y los arcos rotos donde sufre el tiempo.

VII

Pero no me enseñes tu limpio desnudo
como un negro cactus abierto en los juncos.

Déjame en un ansia de oscuros planetas,
¡pero no me enseñes tu cintura fresca!

Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

II

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

III

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.